martes, 27 de enero de 2009

¿ A QUIEN ELEGIMOS COMO LIDERES O REFERENTES EN NUESTRAS VIDAS ?


Esto del liderazgo es otra cuestión que pone de manifiesto lo complejos e intrincados que somos los seres humanos , de nuevo, se me ocurren dos conjuntos de comportamientos contrapuestos:
1. Por un lado, nos asusta un poco (o un mucho) el concepto de líder, pues tememos los abusos de poder de aquél en quien hemos depositado nuestra confianza para que nos dirija en algún asunto. En gran medida, la vida democrática, según la entendemos, preconiza un híper-igualitarismo esencialmente contrario a la idea de líder, de autoridad o de jefe. De ahí todos los reparos comúnmente expresados contra todo ello. Ya no queremos a un jefe ajeno a nuestra voluntad, sino, más bien, a un “consejero”, o “asesor”, o “consultor”, u “orientador”, o “experto”, etc. Es decir, a alguien que responda a nuestras dudas, pero que no nos prescriba o imponga soluciones.
2. Por otro lado, tenemos (o muchos la tienen) esa propensión a la mitomanía que, como digo, contradice ,o matiza al menos, las cautelas igualitaristas señaladas. Somos demócratas, sí, pero aceptamos gustosos (aunque no sea mi caso) vivir en una monarquía (cuyos engranajes, basados en el privilegio, chirrían al intentar acoplarse con los de la democracia, basados en el derecho). Todos los días compramos revistas que nos permitan olisquear la suntuosidad del poder, la fama y el dinero. ¿Cuántas revistas hay sobre famosos y famosillos? Las muchedumbres rinden pleitesía de ordinario a símbolos o “estrellas” del cine, del deporte en nuestro caso, la música, de la belleza (mises y modelos) o incluso la política demagógica. Nos desvivimos por el autógrafo de nuestro personaje admirado. A diario estamos reconociendo a líderes en distintas facetas de la vida, a veces mediando la reflexión, pero no siempre. Cuando compramos el libro de nuestro autor favorito y decidimos seguir sus consejos o imitar irreflexivamente su pensamiento, cuando nos pasmamos ante nuestro pintor predilecto e intentamos emularlo, cuando vemos la tele de nuestro presentador preferido, cuando compramos una chaqueta de marca, o una mochila, o unas gafas, etc.

Parece que está demostrado que casi siempre acertamos al elegir a un líder, entonces es evidente que éste lo es, en parte, por sus méritos. Dos cosas son ciertas:
1) muchas veces el líder hace méritos para serlo ...
2) las personas solemos mostrarnos deseosas de admirar a alguien y de dejarnos arrastrar por quien mejor compite. De nuevo sale a la palestra el concepto de competición. Pero es que ésta es evidente a diario. Fijémonos, sino, en el caso del fútbol. ¿Quién es el líder? Pues el equipo que mejor juega, el más poderoso. ¿Con qué equipos suelen ir los amantes del fútbol? Con los más poderosos... ¿ y en la montaña ? ¿ quien es mas lider ? ¿ el que más curriculum , experiencia y criterio tiene ?... pues parece que no , ¿ el que mas grado hace ?... , en cierto sentido sí pero tampoco ...parece que en muchos casos tiene que ver con ese afán competitivo pero no necesariamente se limita al ambito deportivo


Psicológicamente hablando, seguimos fervientemente a diversos líderes, por un fenómeno psicológico llamado “introyección”. Consiste en hacer nuestras las aptitudes psicológicas y facultades de la persona admirada. En interiorizar la conducta del otro, este fenómeno es posible gracias a las llamadas “neuronas espejo”.
Tales neuronas son la base de la imitación y la cultura y por tanto, de la evolución prodigiosa de la inteligencia humana. Es fácil de entender pues si yo estoy biológicamente preparado para atender e imitar gustosamente a quien admiro, entonces estoy intentando aprender lo que él sabe. Una vez que reproduzco su conducta, sus habilidades, ya estamos ante ese fenómeno que nos hace tan especiales dentro del reino animal: la transmisión cultural.
Por otra parte , la imposibilidad de admirar es la imposibilidad de ser inteligente, tanto si nos referimos a individuos como si nos referimos a sociedades. ¿Pues qué es admirar sino prestar una atención superlativa a la conducta del otro? La persona creativa necesita, para serlo, estar intensamente interesada por determinados aspectos de la vida, quedar emocionalmente atrapada por los prodigios que ofrecen el mundo y los demás. No hay inteligencia sin atención inicial. La apatía es la muerte de la inteligencia.
Con demasiada facilidad vemos todos los días que la conducta social sana, inteligente y productiva se nos degenera en gregaria y fanática. Son contraindicaciones de nuestra naturaleza social que siempre deberíamos tener presentes. Como en casi todo en la vida, podemos pecar por defecto o por exceso. Admirar en exceso conduce directamente a la adhesión incondicional por el otro, en la que nunca deberíamos caer. La renuncia a no admirar es tanto como cerrar la mente a las maravillas que nos ofrecen nuestros semejantes y el mundo.
Es decir, estamos singularmente preparados por nuestro cerebro para sentir admiración (aunque también envidia) por aquellos individuos que sobresalen en algun aspecto intelectual o vital. Lo cual nos lleva a imitarlos. Solo hay que reparar en la fruición natural con que los niños admiran e imitan a sus diferentes ídolos (aparte de a sus padres en primera instancia: deportivos, musicales, cinematográficos…) para darnos cuenta de su relevancia en el desarrollo normal de su inteligencia.

¿Cuál es nuestro caso? ...Me temo que hemos confundido todo lo relativo al líder con todo lo relativo a la autoridad despótica. Recelamos de todo lo que suene a autoridad, temerosos de que nos metan gato por liebre, temerosos de que se instale entre nosotros un sistema clasista y excluyente. Es lógico que miremos con tiento a aquél que se puede erigir como nuestro líder, porque nos va mucho en ello, pero no hay justificación para que denostemos de antemano y sistemáticamente todo lo que huela a autoridad, entendida como prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia . Cuando renegamos de todo vestigio de autoridad (de liderazgo), estamos negándonos a reconocer las virtudes de aquellas personas que sobresalen en alguna materia. Y nos privamos a nosotros mismos del inmenso placer de admirar a los demás, de estar agradecidos a la existencia de talentos y habilidades ajenos.
Nos debemos prevenir de los efectos nocivos de nuestra sociabilidad, de los autoritarismos despóticos y de la conducta borreguil, pero no de la admiración a la autoridad legítima y meritoria. Cuando nos negamos a admirar, ejercemos de ingratos y mezquinos, incapaces de reconocer con generosidad lo que el otro nos ofrece (aunque por otro lado no podamos evitar la mitomanía poco racional). Y esto nos aboca también al encumbramiento de la mediocridad y la chabacanería.
Líder es aquél a quien seguimos por voluntad propia, por consideración de su valía, no aquél que nos impone sus ideas por la fuerza.¿ por qué actualmente estamos rodeados de tantos conflictos interpersonales? ...otro fenómeno comunísimo hoy día, derivado, sin duda, de nuestra moderna (o posmoderna) renuencia a admitir la existencia de autoridades y líderes legítimos. Agradecemos, por supuesto, que nuestras democracias hayan eliminado los atropellos de las autoridades despóticas y los graves conflictos de clase. Pero algunos deploramos la proliferación innecesaria de una cantidad ingente de conflictos interpersonales de diferente consideración. Un igualitarismo excesivo es la antesala del conflicto. ¿Por qué? Porque al no admitir a nadie por encima de uno, al no admitir a casi ninguna autoridad a la que hacer caso, nos encontramos con que nadie quiere ceder en nada ante el otro. Cuando estamos dispuestos a admirar y a aprender de quien claramente sabe más que nosotros, entonces estamos evitando una confrontación innecesaria porque acatamos el magisterio del que más sabe sobre algo. Nos hemos librado de la amenaza de los grandes conflictos , pero a costa de convertirnos todos (o casi todos) en pequeños gallos de pelea que rara vez están dispuestos a ceder ante el otro, aunque claramente nos aventaje en saber o sabiduría.
Seguramente quienes visitamos este blog y otros parecidos, seamos lo suficientemente humildes para dejarnos asombrar por los que más saben (filósofos, científicos, grandes personalidades , gente con autoridad moral necesaria …) y guiarnos reflexivamente por sus palabras. ¿Pero es ésta la actitud general de la población? Quizá la cuestión no sea sólo la de quién elige al líder, sino la de a “qué” líderes elegimos, a qué tipo de personajes nos gusta seguir. . La calidad con mayúsculas está escondida, pugnando siempre por salir a la luz. Parece que las mayorías prefieren otro tipo de líderes: machaconamente los que pare el fútbol, la televisión basura de famosillos del tres al cuarto, de ídolos musicales de dudosa calidad , etc. ¿A qué rendimos pleitesía masivamente: a la profundidad o a la banalidad?

Dime a quién admiras y te diré quien eres.
Saludos.

7 comentarios:

  1. Como siempre un tema muy interesante.
    Si mi memoria no me falla, que lo suele hacer, existe en la literatura una teoría que se conoce como el patetismo. Que decir con ello, que somos tendentes a ponernos en el lugar de los personajes que leemos, sintiendo en algún modo lo mismo que el personaje.
    Trasladamos esto a otros ámbitos de la vida, y nacen la telebasura, los telellorones, etc...Parece que necesitamos ver la desgracia de lo demás para sentirnos relativemente mejor.
    En la montaña, hay un bien comun y millones de actividades. Es imposible ser docto en todas ellas, por lo que la humildad creo que es más sencilla de adquirir, y con ello la admiración a quienes conquistan lugares u otras actividades.
    Siento el rollo!!!
    Saludos.

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  2. Qué hay Jonchu:

    Iría un poco más allá…no solo es un problema de quien elije al líder, sino que a veces ese líder elegido no está dispuesto a serlo. Unas veces por que ese cargo le supera y otras por que en ese apartado al que se le ha impuesto tal cargo no le apetece cumplirlo por razones externas.

    Es un grave error que muchos hemos aprendido con el tiempo, pensar que por ser más joven o tener menos tiempo en una materia, no nos pueden enseñar algo. Pecamos de ingenuos y cuando menos te lo esperas te dan sopas con ondas.
    Siendo más concreto, he aprendido en mi vida más cosas de gente supuestamente más inexperta que de grandes ídolos, porque estos estaban dispuestos a ofrecerse como tal, brindando sus conocimientos, y los segundos, negándose a darlos! ¿?

    De nada sirve que busquemos líderes si estos nos niegan su sabiduría.
    Como bien dices, “estamos ante ese fenómeno que nos hace tan especiales dentro del reino animal: la transmisión cultural.” Negarse a ello es negarnos a nosotros mismos.

    Salu2

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  3. Es indudable la importancia de los referentes que tomamos a lo largo de nuestra vida pues determinan de forma importante nuestra conducta y nuestro desarrollo personal e intelectual .Podemos ver a menudo en todos los ordenes de la vida como se rinde culto a la anticultura y la frivolidad absoluta .Está en manos de cada uno elegir su camino , eso está claro , pero me irrita sobremanera la imposicion masiva de referentes carentes de valor alguno por parte de la sociedad.
    En la montaña hay mucho de esto , solo basta echar un vistazo a la realidad que sufrimos últimamente.
    En este sentido reevindico la individualidad del montañero\escalador y no el gregarismo borreguil de ciertos sectores

    Efevtivamente Vlady lo importante de un referente a seguir es que sea accesible y tenga la capacidad de aportarte algo , el exceso de admiración basado en la mitomania solo conduce al comportamiento gregario y al fanatismo irracional que practican algunos...
    Romos , no conzco esa teoria del patetismo pero se me antoja un concepto mas apropiado para definir esto último que comentaba.

    Saludos Romos , Vlady

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  4. Se aprende tanto de los "mezquinos" como de los "iluminados". En la montaña según mi opinión si consigues la combinación perfecta puedes progresar muchisimio.Un compañero que sepa suplir las carencias de otro y viceversa, creo que es lo más codiciado. Los lideres que creen serlo y la fe ciega del resto me dan mucho miedo.

    Esa es mi modesta opinión.
    Saludos a todos.

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  5. ... Tortuga lo apunta muy acertadamente ... de determinados elementos que ahora se mueven por el granito de la zona centro, estamos aprendiendo mucho ... para no parecernos a ellos ...
    Saluz

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  6. Pues sí , desgraciadamente también son referentes los extremismos pues aprendemos de ellos lo que NUNCA nos gustaria ser...
    Aunque personalmente no me interesan lo mas mínimo salvo cuando te afecta directamente tal como apunta Pep...

    Saludos Tortuga y Pep

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  7. Yo creo que lo primero que habría que aclarar es que se entiende por lider. Por mi parte no tengo líderes, cierto que siento admiración por algunos personajes, pero sólo eso. Admiración porque sus ideales coinciden en parte ó en todo con los míos; porque de ellos he aprendido muchas cosas que me han servido en la vida; porque han sido capaces de sacrificar su vida para el bienestar general, porque gracias a sus obras he podido relajarme y disfrutar de las mismas. Esto me pasa con algunos literatos, músicos, pintores, y políticos (estos últimos, los menos). Pero en ningun caso hay que seguir a nadie ciegamente; si utilizar su ejemplo en nuestro provecho, tomando como enseñanza SU experiencia, pero no para su imitación. Cada uno tenemos nuestro camino único e irrepetible, por vulgar que pueda parecer. Tenemos que masticar nuestros problemas y buscar las soluciones por nosotros mismos (esto no quiere decir que, a veces, podamos y debamos pedir ayuda).
    Para mi el problema del lider, se extrapola directamente a la política. Normalmente, como tú bien dejas ver, el democrata convencido no sigue ciegamente a un lider, le puede admirar y puede pensar que en un momento dado es la persona más capacitada por adminastrar el país, pero no se ciega con él, y si hay que castigarle sin voto, se le castiga (esto es muy común en la izquieda).
    Por el contrario, hay quién se dice democrata (normalmente la derecha, sobre todo la española) y siguen ciegamente al lider de turno, acatan sus designios sin análisis ninguno y en fin, que lo que diga el lider va a Misa. Probablemente esta conducta obedece al miedo a enfrentarse con sus propias responsabilidades. Si yo voto a Fulano y resulta ser un chorizo ó un inutil, debo asumir mi parte alicuota de responsabilidad, por el contrario si le sigo ciegamente puedo pensar que todo lo hace bien y que no estoy preparado para entender sus actos y decirme eso de: "por algo lo hará", con lo cual me libro a mi mismo de responsabilidad. Llevando aún más lejos el asunto, muchos prefieren una dictadura, porque así pase lo que pase, como yo no puedo decidir, no tengo responsabilidad y todo me lo dan hecho y nunca me equivoco.

    Lider, como persona a la que podemos admirar y obtener de él enseñanzas por su pensamiento ó su sacrificio en pro de la humanidad, SI.
    Lider, como persona a imitar y a la cual no se pueda criticar ni juzgar, es decir, alguien a quien seguir sin tener tú mismo que pensar, porque él lo piensa por tí NO.
    Con esto concluyo, creo que MI respuesta a la pregunta que planteas es: Debemos sentir admiración y decirlo claramente por un lider, pero nunca debemos cegarnos con él.

    R.CALVO

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